Un hotel que en internet no se parecía a sí mismo.
Mas de l’Illa es una finca ecológica a la vera del Ebro, en Tivissa. Tenían Instagram cuidado hasta el último detalle y una web lenta que no contaba nada de eso. Rehicimos la web y le añadimos dos maneras de comprar.
Hotel Mas de l'Illa: contexto y punto de partida.
El problema no era que faltara información: era que la web iba lenta y no se parecía al hotel. Quien llegaba desde redes se encontraba otra cosa — más plana, más genérica, más lejos de esa finca de frutales junto al río. Y una vez dentro no había manera de llevarse nada a casa: ni las mermeladas que se hacen con la fruta de la propia finca, ni un regalo para quien quisiera regalar una noche allí.




El reto.
Que la web se pareciera a lo que ya enseñaban en redes.
Fue la parte más difícil, y la que marcó el resto. Partimos de su fotografía —que era buena— y le construimos alrededor un sistema con aire: pantallas partidas donde la imagen llega a sangre por un lado y el texto respira por el otro, titulares en serif con la segunda línea en cursiva, y bloques de color sacados del propio entorno. La finca no necesitaba adjetivos: necesitaba espacio en pantalla.
Una web rápida en la que se entiende dónde estás.
La velocidad era la otra mitad del encargo. Se rehízo la web entera para que cargue ligera y para que la navegación tenga un orden claro: la finca, el hotel, los eventos, el entorno y la tienda, cada cosa en su sitio. El botón de reservar acompaña siempre en la cabecera y sale hacia el motor de reservas, sin fingir que la gestiona la web. Las habitaciones llevan nombre de árbol frutal —l’Olivera, el Presseguer, la Prunera— porque así se llaman también en las puertas.
Llevarse la finca a casa.
Montamos una tienda sobre WooCommerce con los productos de la casa: las mermeladas de higo, nectarina y melocotón que salen de los mismos frutales que dan nombre a las habitaciones, más cerámica artesana y pastissets del horno del pueblo. Es un catálogo corto a propósito — no es un ecommerce, es la extensión natural de una visita.
Regalar una noche junto al Ebro.
El xec regal es el otro espacio de venta y funciona con el mismo carrito que los productos: se compra por internet y se canjea en el hotel. Es la vía por la que entra quien no viene a reservar para sí mismo, y a un hotel pequeño le abre una temporada entera — la de los regalos — que antes no tenía forma de vender.
¿Tu web se parece a lo que enseñas en redes?
Es la pregunta con la que empezó Mas de l’Illa.
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